Salud en las encias

Enfermedad de las encías es una inflamación de las encías que puede progresar hasta afectar el hueso que rodea y soporta los dientes. Las tres etapas de la enfermedad de las encías - de menor a mayor severidad, son: gingivitis, periodontitis y periodontitis avanzada. La inflamación de las encías se produce principalmente por la acumulación de biofilm o Placa Bacteriana. Esta placa provoca un aumento del número de bacterias habituales sobre los dientes y encías, lo que produce la inflamación y sangramiento de las encías (llamada GINGIVITIS). Si esta placa no es eliminada de los dientes, se calcifica y se transforma en sarro. Este sarro se adhiere muy fuerte al diente y puede generar PERIODONTITIS.


PREGUNTAS FRECUENTES

Forma parte del sistema de soporte del diente a los maxilares. Si la encía está sana, los dientes están firmemente sujetos, lo que garantiza que cumplan correctamente su misión masticatoria y aíslen al organismo de las agresiones que llegan del medio externo a través de la boca. La encía es un constituyente del periodonto junto al hueso alveolar y el ligamento periodontal. El ligamento periodontal y el hueso alveolar insertan el diente al organismo y la encía es la barrera que protege al mismo de las agresiones físicas, químicas y bacterianas que vienen del exterior.
La encía sana se adapta a los dientes rodeándolos. Su color es rosa claro y no sangra.
La causa más frecuente que da lugar a que la encía enferme son las bacterias. En la boca existen más de 300 tipos diferentes de bacterias y muchas de ellas son potencialmente lesivas para el periodonto. Las bacterias que habitan en la boca se depositan sobre la superficie de los dientes y en el surco gingival, constituyendo la placa bacteriana. Cuando las bacterias crecen sobrepasando un cierto nivel, son capaces de producir lesiones en los tejidos periodontales. La gravedad de las lesiones producidas por las bacterias en el periodonto depende de la susceptibilidad individual que es una característica genéticamente determinada.
Se encuentran entre las más frecuentes de la raza humana. Los estudios de investigación han demostrado que la gingivitis afecta casi a la totalidad de la población tanto infantil como adulta. Aunque las periodontitis apenas afectan a los niños, uno de cada dos adultos a partir de los 35 años se encuentra afligido por las mismas.
Los síntomas son el sangrado espontáneo o con el cepillado, la aparición de pus en la encía, mal sabor o mal olor de boca, enrojecimiento, retracción, cambio de posición de los dientes, sensibilidad térmica, dolor e incluso movilidad. El diagnóstico de certeza sólo lo puede realizar el dentista por lo que en caso de presentar algunas de estas circunstancias deberá consultar con él para que valore la situación y le aconseje como actuar.
Consultar a su dentista. Él le valorará clínicamente si existe periodontitis o sólo gingivitis y en ambas situaciones le aconsejará sobre el tratamiento más adecuado de su caso.
La mejor forma de prevenir la periodontitis es mantener una correcta higiene oral, pero en personas predispuestas, a pesar de la correcta higiene oral tiende a producirse la enfermedad. Por lo tanto, la higiene oral es un importante pilar de prevención de las periodontitis pero no el único, y se debe acompañar de revisiones periódicas al dentista para que las diagnostique precozmente en caso de presentarse.